Jueves 13 de marzo de 2003

En un tiempo impreciso ocurrió en un país como en cualquier otro, cuando un enfrentamiento bélico totalmente injustificado pone a una nación y a sus habitantes a disposición del gobierno para ir a luchar contra otros que están en la misma situación
Un joven fue llamado. Obligado a participar.
Su posición era diferente a lo que se le pedía, nunca mataría a alguien y menos por razones injustificadas, considerando a la guerra como una acción que no trae ningún beneficio para quienes participan directamente en ella.
No solo él se opuso, había otros que para evitar tal demanda alegaban insuficiencias mentales y físicas.
El joven nunca realizó tales mentiras. Solamente manifestó su posición aunque ello no fue motivo para no participar, al menos para quienes se lo pidieron.
La verdad es que este muchacho lo único que logró fue que lo asignaran a un sector de la batalla en donde realmente se sentía la guerra, la desolación, la perdida, la injusticia.
Al terminar el enfrentamiento de varios días, este ser humano se mantenía en pie. Realizó todo lo que nunca hubiera querido hacer, dejando fluir su sentido de supervivencia, pero todo había terminado y sus sentimientos volvieron.
Ya no le quedaba nada, aunque logró una gran reputación dentro de la armada, su valentía y eficacia lo transformó en un hombre.
Fue recibido con todos los honores, los cuales el aborrecía, su único propósito a partir de allí fue deshacerse de todos los que lo habían obligado a hacer lo que nunca quiso.